lunes, 29 de marzo de 2010




La mayoría de los estudios que se han hecho acerca del maltrato a la mujer, se enfocan tan sólo en el maltrato extremo (golpes o violación sexual). Pero aquel maltrato que no tiene que ver con el golpe físico es difícil de cuantificar, hay golpes en el alma, en las emociones y en la estabilidad psicológica.


Esta es una tabla, realizada en un estudio en la ciudad de Cali, a 1500 mujeres de estratos socioeconómicos 0, 1 y 2 (estrato 0 pertenece a invasión) y que en el momento del estudio convivían con sus compañeros. En el cuadro, se puede observar que la violencia contra la mujer no sólo se da a nivel físico, sino que también se dan casos en que son obligadas a tener relaciones sexuales, se les amenaza con el abandono, reciben insultos, entre otras cosas que representan para ellas una disminución de su crecimiento humano integral.


Un obstaculo para develar esta problemática

Un obstáculo para develar esta problemática, es la creencia generalizada de que esto sólo les ocurre a ciertas mujeres, en ciertos sectores sociales y en cierto tipo de situaciones; no se concibe que la condición femenina en si misma conllevé a cierto grado de vulnerabilidad, debido a condicionamientos socio-culturales. Hacer este reconocimiento es un primer paso para comprender como se consolida la violencia de género.

Esta forma de violencia tiene, entre otros soportes, las relaciones de género que se construyen socialmente y que en muchas culturas suponen que la diferencia entre los géneros hace inferior uno respecto del otro, o supone la dependencia de un género respecto del otro, o le atribuye a uno características de debilidad y al otro de fuerza. Características que muchas veces son aceptadas por el mismo género y no necesariamente impuesto por el contrario.
Al investigar acerca de la violencia de género, surge como necesidad cuestionarse sobre algunos de los mitos que con frecuencia se encuentran en nuestro medio, siendo uno de ellos la creencia socialmente aceptada de que las mujeres les gusta el maltrato, que lo exigen o que simplemente son masoquistas. El cual es un punto de vista que perpetúa la sumisión de las mujeres y otorga más argumentos a los agresores, en su mayoría de casos hombres.

Hay que tener en cuenta que tanto las mujeres, como los hombres, están insertas en un marco de relaciones sociales y por lo tanto de conflicto. Esto último implica que la violencia de género se desarrolla en la construcción de ciertas formas de sociabilidad.
A pesar de que algunas formas de violencia ejercidas contra las mujeres ocurran en el ámbito privado, la totalidad de los casos hacen parte de una realidad social y una problemática de salud pública. Estas violencias son características de una cierta estructura de poder y se mantienen aun en sociedades modernas como la nuestra.
En este proyecto se mostrará la violencia contra las mujeres como violencia de género, es decir, que la vulnerabilidad a la violencia contra algunas mujeres se da a partir del atributo de género y es ejercida especialmente por hombres.

sábado, 6 de marzo de 2010




Esta imagen representa una escena más donde la violencia contra la mujer se hace partícipe. Esta práctica es llamada mutilación genital, es una costumbre que se lleva a cabo por razones psicosexuales, sociológicas y religiosas, y se da en la mayoría de los casos en países africanos.
En ella se observa sufrimiento y dolor, puesto que además de ser obligada a someterse a esta práctica, es realizada sin ningún tipo de anestesia, sin ningún cuidado médico ni precaución alguna de contraer enfermedades. Es un claro ejemplo de violación de los derechos humanos, atenta contra su integridad física, moral y psicológica.
Es una violencia inaceptable que es acolitada por los estados de dichos países al permitir que estas prácticas se sigan realizando. ¿Dónde queda la libertad, el placer sexual, y sobre todo la dignidad de estas mujeres?. Esta en nuestra comunidad en general y sobre todo en nuestra generación darle a entender a los demás que las mujeres no son un objeto y que están en las mismas condiciones que un hombre.

debemos darle maxima prioridad

A la violencia contra la mujer debe dársele máxima prioridad en todos los niveles; aun no tiene la prioridad necesaria para facilitar un cambio significativo.
Aunque se pueda lograr mucho con voluntad política, hace falta una inversión significativa de recursos y una asistencia constante, sobre todo a los países menos desarrollados y aquellos que recientemente han salido de un conflicto.
Hace falta que todos los agentes (los gobiernos, la comunidad internacional y la sociedad civil) apliquen un criterio más cohesivo y estratégico.

http://www.who.int/gender/violence/en/prioridadmuj.pdf

viernes, 5 de marzo de 2010

Los estados cuentan con obligaciones específicas para tratar la problemática de la violencia contra la mujer, ya sea que lo realice mediante agentes del estado u otros agentes. Los estados tienen la obligación de responder ante las mujeres y prevenir actos de violencia contra ella, investigarlos cuando ocurran y enjuiciar y castigar a los culpables; así como de ofrecer reparación y socorro a las víctimas.

Aunque las distintas circunstancias y limitaciones obligan a los estados a adoptar distintos tipos de medidas, no justifica en ninguna medida la inacción de estos.
Sin embargo, muchos estados alrededor del mundo no aplican en su totalidad las normas internacionales relativas a la violencia contra la mujer.

http://www.universia.net.co/tesis-de-grado/ciencias-sociales-y-humanas/analisis-del-papel-del-estado-colombiano-y-la-mujer/discrimin.html